Toxina Botulínica (Bótox)

La toxina botulínica es una molécula producida por la bacteria Clostridium Botulinum. Su mecanismo de acción consiste en  disminuir la transmisión nerviosa a nivel de los músculos, lo que los acaba paralizando. Esta parálisis causa atrofia (disminución de volumen) por desuso.

En medicina estética se usa la toxina botulínica con el nombre de “Bótox” desde los años 90 del siglo XX. Al dispensarse en concentraciones muy bajas, su acción es controlada y segura. Su principal indicación suelen ser las arrugas del entrecejo, que dan un aspecto de enfado, y la duración de su efecto oscila entre los 6 y 9 meses.

Tras varias sesiones de infiltración de “Bótox”, es posible que el músculo haya disminuido de tamaño y no sean necesarias más sesiones. Otras zonas del rostro que pueden beneficiarse del efecto del “Bótox” son la frente, las patas de gallo y algunas zonas con exceso de gesticulación. El tratamiento es ambulatorio, no es necesaria la infiltración de anestesia y el paciente puede hacer vida normal inmediatamente después del tratamiento.

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